La presión cultural que ejercen los “derechos” transgénero ha alcanzado un nivel de fanatismo en los últimos años, ya sea en el caso de la prohibición al acceso de ciertos baños en particular, o la eliminación de la Disforia de Género del DSM (Manual de Desordenes Mentales). Hoy en día la norma la han impuesto las celebridades y políticos que abogan por los derechos de los transgénero o transexuales a “vivir su verdad” y cualquier persona en desacuerdo con esta afirmación es considerado un intolerante.

Pero, ¿Qué pasa si las celebridades, los políticos y los llamados expertos médicos están equivocados, y los presuntos intolerantes están cerca de la verdad? ¿Qué pasa si finalmente las personas transgénero no sufren de una disforia mental que puede ser tratada externamente con cirugías e internamente con terapias de reemplazo hormonal? ¿Qué pasa si aceptando los deseos de aquellos con Disforia de Género y etiquetando a aquellos que desafían esos deseos como “intolerantes”, en realidad estamos haciendo daño?

The Daily Wire informó anteriormente que incluso en Suecia, la nación más trans-abierta del mundo, la tasa de suicidios de personas transgénero que ya se han cambiado de sexo (postoperatorias) es asombrosamente alta:

De 1973 a 2003, la tasa de intento de suicidio para los transgénero postoperatorios en el estudio fue de 7,9 / 1000 en comparación con el grupo de control sano 1/1000. Eso es un aumento del 690%. La tasa de suicidios exitosos fue 2,7 / 1000 en comparación con el grupo de control sano 0,1 / 1000. Eso es un aumento del 2600%.

Parece haber pruebas claras de que los transexuales no están simplemente sufriendo de un trastorno que, una vez tratado con hormonas y cirugía, se haya “curado”. También parece que el acoso social (bullying) y la no aceptación, el argumento favorito de los progresistas, no es el único factor que influye en la salud mental de las personas transgénero.

Teniendo en cuenta lo anterior, se hace necesario plantear tres preguntas críticas:

1) ¿Qué elemento no tenido en cuenta está faltando? 2) ¿Nuestros prejuicios personales gobiernan nuestro pensamiento? 3) ¿Los sesgos están ayudando o perjudicando a aquellas personas con disforia de género?

Estas preguntas pueden ser contestadas, al menos en parte, examinando otros trastornos disfóricos y las formas en que los tratamos.

Trastorno de Anorexia Nerviosa: Es una condición disfórica en la que una persona delgada cree erróneamente que tiene sobrepeso. Los enfermos no comen y se ejercitan compulsivamente para perder el exceso de peso que supuestamente perciben. Este comportamiento puede conducir a la muerte.

El aspecto no físico, es decir el aspecto interno y mental, de la Anorexia se trata con terapia cognitiva.

Trastorno Dismórfico Corporal: Según informa la Clínica de Mayo, el trastorno dismórfico corporal, a menudo referido como BDD (siglas en inglés) “Es un trastorno mental en el que no se puede dejar de pensar en uno o más defectos o imperfecciones percibidas sobre la apariencia personal”. Los pacientes de BDD a menudo optan por la cirugía estética con el fin de alterar su apariencia, “corregir” su supuesto defecto, pero como lo afirma la Clínica de Mayo, “A menudo la ansiedad regresa” y los enfermos “Reanudan la búsqueda de una manera de arreglar los defectos o imperfecciones percibidos”

El Trastorno Dismórfico Corporal (BDD) debe tratarse con terapia cognitiva y medicación.

Trastorno de Identidad de Integridad Corporal: Llamado BIID por sus siglas en inglés. Este es un trastorno mucho más raro y también conocido como “Trans-discapacidad”, se caracteriza por la creencia que tiene un individuo de estar destinado a ser discapacitado. Las personas que sufren de BIID suelen buscar maneras peligrosas por medio de las cuales pueden modificar sus cuerpos para auto provocarse un estado de discapacidad.

En un documento titulado: “¿Cómo te atreves a fingir ser discapacitado?” que narra la subestimación de las personas trans-discapacitadas y sus afirmaciones en estudios y movimientos de discapacitados, el profesor Alexandre Baril, de la Universidad de Ottowa, escribe:

“Las personas Trans-discapacitadas quieren ser sordas o ciegas, amputar las extremidades o adquirir otras discapacidades. Impulsados ​​por este deseo, un número significativo de estos individuos logran estas transiciones (pasar de estar sanos a estar discapacitados) utilizando métodos peligrosos que incluyen heridas con arma de fuego o quemaduras profundas auto infringidas”. 

“Muchas personas que desean ser Trans-discapacitadas afirman estar “atrapadas en el cuerpo equivocado”. Se ven a sí mismas como personas discapacitadas cuyos cuerpos no reflejan lo que sienten y afirman, que sufren no sólo de un trastorno de identidad y una angustia emocional, sino también de formas significativas de estigmatización. Estos son pues, los mismos síntomas que experimentan las personas transgénero o transexuales, la disforia causada por las diferencias entre el cuerpo físico y la imagen mental que tienen de su cuerpo”.

¿Cómo se debe tratar a alguien con BIID? ¿Se les debe permitir que se les amputen las extremidades? ¿Se les debe permitir que les quiten los ojos para lograr la ceguera? Por supuesto que no. Si bien esto no es todavía un trastorno bien estudiado, está claro que los enfermos no deben ser animados a auto provocarse una discapacidad, sino tratados con terapia cognitiva y, quizás, medicamentos.

Para Reflexionar

La Anorexia Nerviosa y el Trastorno Dismórfico Corporal son ampliamente reconocidos como condiciones en las que el cerebro percibe erróneamente una imagen distorsionada del cuerpo. A las personas con trastorno de anorexia no se les anima a hacer dieta o a recibir cirugía, es decir, a “vivir su verdad” porque hacerlo sería perjudicial, tanto mental como físicamente. Lo mismo ocurre con el trastorno de identidad corporal. Entonces, ¿Por qué alentamos a las personas con Disforia de Género a someterse a terapia hormonal y cirugía de cambio de sexo?

¿Podría ser que existan prejuicios y puntos ciegos de los que no se es consciente? ¿Podría ser que en nuestro deseo de ser amables, estamos alentando y permitiendo una enfermedad mental destructiva que de otra manera se trataría psicológicamente?

El transgénerismo y las personas transgénero se están utilizando como un apoyo político. Los políticos quieren ganar votos apelando al impulso innato que muchos estadounidenses tienen hacia la aceptación de los marginados. Los políticos se han adherido al movimiento de los derechos de los transgénero en un esfuerzo por dotarlos de armas. Las celebridades han saltado en esta escena social y por consiguiente han logrado, de manera errónea, exagerar la causa. Muchos de los estadounidenses, sumidos en la ignorancia de estos hechos, han simplemente decidido seguir a los líderes políticos y estrellas del espectáculo, así no más y sin hacerse preguntas. Como resultado, cualquiera que se atreva a cuestionar si la terapia hormonal y la cirugía de cambio de sexo son la solución más efectiva en el tratamiento de aquellos con Disforia de Género, será catalogado como intolerante y causante de odio.

Por desgracia, hasta que no se permita un debate abierto con respecto al transgenerismo, a los que sufren de este trastorno se les seguirá diciendo que “vivan su verdad”, cuyo posible resultado podría ser el deterioro de su salud mental, así como la pérdida de sus vidas.

Fuente: The Daily Wire

Traducción y Edición: karolita.Net

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